La formación 5-2-3 en el fútbol es un esquema táctico que cuenta con cinco defensores, dos mediocampistas y tres delanteros, logrando un equilibrio entre solidez defensiva y potencial ofensivo. Este arreglo permite a los equipos mantener una línea defensiva fuerte mientras habilita rápidos contraataques, particularmente por las bandas. Sin embargo, también presenta ciertas vulnerabilidades, como desafíos en el control del mediocampo y susceptibilidad ante oponentes que presionan alto.